Por qué a veces nos cuesta tanto pedir ayuda

Por qué a veces nos cuesta tanto pedir ayuda
Pedir ayuda puede remover muchas cosas: la idea de ser una carga, el miedo a no ser comprendido o la costumbre de resolverlo todo sin compañía. A menudo aprendimos a asociar la autonomía con no necesitar a nadie.
Pero compartir lo que nos sucede no nos hace menos capaces. A veces, nombrar una dificultad delante de alguien que escucha es ya una forma de empezar a sostenerla de otro modo.